Sesión de Reiki

Una sesión de Reiki dura aproximadamente 45 – 50 minutos, en los que permaneces recostada/o sobre una camilla, completamente vestida/o y sin calzado, mientras colocaré mis manos en distintas posiciones del cuerpo, principalmente chakras y articulaciones, haciendo fluir en éstas la energía vital. Físicamente podrás sentir mis manos sobre tu cabeza/cuello, articulaciones de rodillas, tobillos y pies.

Suelo acompañar la sesión con música suave que favorece un estado de calma y relajación.

Es habitual experimentar una sensación de paz y bienestar profundos, por lo que es normal sentir somnolencia o dormirse. También es posible que sientas el fluir de la energía en forma de calor, frío o sensación de hormigueo en algunas partes del cuerpo. Así mismo, es posible que vengan a tu mente recuerdos y emociones.

Después de la sesión de Reiki es frecuente notar una sensación de bienestar, tranquilidad, paz y, a veces incluso, claridad mental. El descanso nocturno suele ser más profundo y se siente un aumento de la energía vital.

La primera sesión suele traer consigo una mejora, y los beneficios aumentan con la repetición de las sesiones. En emergencias o durante los cuidados intensivos, los pacientes a menudo muestran beneficios en pocos minutos.